Cabe el riesgo de que una turbulencia inesperada provoque el pliegue accidental de una parte del perifil de tela, pero esas incidencias no son peligrosas, aunque sí necesitan un pilotaje adecuado para resolverlas con eficacia.
La principal fuente de peligro en el parapente es el pilotaje imprudente o torpe. Por eso es necesario aprender este deporte en una escuela donde nos enseñen la técnica, la teoría y la práctica paso a paso, sin prisa, donde podamos hacer muchas horas de práctica sin despegar del suelo. Esas horas de práctica son las que luego, en pleno vuelo, nos darán la tranquilidad de saber que dominamos nuestra máquina voladora.

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